Cómo impulsar desde el liderazgo un cambio cultural para triunfar en la nueva normalidad

¿Cómo podemos describir la situación actual? Palabras como impredecible, incertidumbre, dificultad extrema, nuevos desafíos, caminos inexplorados, disrupción…pueden ayudarnos.

La realidad es que no podemos quedarnos parados y, en mi opinión, las compañías se dividirán entre las proactivas, las reactivas y las que no sabrán que hacer y se quedarán “ensimismadas” preguntándose quien tiene la culpa, y “esperando a que se vuelva a lo que teníamos antes”

El COVID 19 va a seguir entre nosotros, con rebrotes y miedo, idas y venidas, sustos y alegrías, por lo que tendremos que convivir con esta pandemia y todos los interrogantes sociales, políticos, sanitarios    y económicos asociados.

El liderazgo será puesto a prueba como nunca y los directivos necesitarán un elevado nivel de resiliencia, físico-mental-emocional para poder navegar inteligentemente, y tomar las decisiones adecuadas para aprovechar las nuevas oportunidades lo más rápido posible.

¿Cómo entonces me instalo en el presente, en “el aquí y ahora” y miro con valentía al miedo? La seguridad y la salud de todas las personas es ahora y más que nunca una prioridad y sólo con una actitud positiva, que sea realista con los nuevos problemas y dificultades, se podrá enfocar a todo el equipo a la búsqueda de las nuevas   soluciones.

La historia mostrará que este período (2020-25) habrá sido, indefectiblemente, un tiempo de oportunidades para aprender y para cambiar. Por eso, las decisiones que tomen los Comités de Dirección ahora determinarán la trayectoria y futuro de las organizaciones, no sólo durante los próximos meses, sino durante los próximos años. Y quien sabe si determinará la supervivencia de la compañía.

No es tiempo de jefes “pegados al proceso”, excelentes maestros de la gestión diaria y que lo único que aportan es la visión de “espejo retrovisor”, que tan buena es para “ver donde meto la tijera” y recorto costes y así lograr el aplauso y la aprobación de mi Director General. Necesitamos directivos que rompan con la clásica “verticalización y disciplina organizativa” y, poniendo a las personas (porque esto de clientes y empleados va de personas…) en el centro, sean capaces de inspirar y  motivar positivamente    para transformar y cambiar.

Esta epidemia está sacando a relucir  un enfoque más humano y hemos observado que las personas se han unido entre sí para apoyarse, dentro, con los clientes, y con su comunidad de forma que nunca pensaron que sería posible.

Ahora es el momento para que líderes y equipos reflexionen sobre cuáles son los principios culturales esenciales y aplicar un marco de cambio para que todas estas mejoras que han aplicado en estos últimos meses puedan mantenerse en el tiempo, porque en esta manida expresión, “han venido para quedarse”.

Si estás buscando algunos ingredientes para ser un líder resiliente, aquí te señalo de forma breve ocho sencillos consejos que pueden ayudarte a crecer en este nuevo entorno

1.Focalízate en lo positivo:

Por supuesto, hay que analizar con detenimiento la nueva realidad, pero enfatizando esas posibles ventanas de oportunidad, aunque es posible que tengamos que “cambiar el marco y limpiar el cristal” para no quedarnos en el debate de la negatividad e ir más allá.

2. Acepta el conflicto abierto:

Ahora más que nunca se necesita valentía para romper con tabúes y con el pasado, aunque haya sido exitoso. Los miedos y temores, además de esos egos que impiden reconocer que puede haber otras vías que no sean las propias, deben estar en las discusiones de las decisiones futuras.

3. Reconoce y gestiona tus emociones:

¿Qué te está impidiendo dar lo mejor de ti mismo y ocupa tu espacio mental    frenándote y distrayéndote de lo que tu equipo necesita ahora más que nunca? En este viaje impredecible, no podemos ser esclavos de nuestros miedos y temores. En cambio, sí que te proponemos que abraces esas emociones positivas que encienden tu luz interior y te permiten ver en la noche más allá de las estrellas.

4. El ejemplo ahora es todo: identifica, comunica y prioriza tus valores:

En un tiempo en el que “la estrategia va a ser táctica” lo único que nos marcará una dirección sólida y robusta serán los valores. Ya no es tiempo, si es que lo fue alguna vez, de postureo, superficialidad y sesiones de team building para “pasarlo bien y desestresarnos “.

5. Busca el soporte necesario: sólo no llegarás a ninguna parte

La ciencia de la resiliencia pone en un lugar privilegiado la importancia de la conexión. Los líderes extraordinarios saben sacar partido de la empatía y la escucha activa.     Actúa construyendo redes de soporte y ayuda para afrontar con seguridad un futuro que, como he apuntado anteriormente se presenta muy impredecible.

6. Alienta el corazón de tus colaboradores

La mejor forma de mirarse es … mirando a los demás. Es el momento de ser auténtico y no esconder las emociones. Mostrase vulnerable sabiendo que lo verdaderamente importante del liderazgo es servir, y pagar generosamente con la moneda del elogio y el reconocimiento.           

7. Persevera y no te rindas

La oportunidad para aprender en estos momentos para los líderes es enorme. Cada desafío, reto, problema, dificultad y “piedra en el camino” te puede ayudar a cambiar tu mentalidad, tus patrones de conducta y el proceso que tenías organizando para no desviarse. Y ahora cambiar de rumbo es casi obligado…

8. Permite el Pensamiento critico

La única forma de enfrentarse a la incertidumbre es tener equipos con autonomía y sentido de la responsabilidad, con control y burocracias limitadas. Saben que lo que mueve una organización son los propósitos y no las fidelidades basadas en el servilismo. El respeto, la franqueza y el saber que nadie tiene el patrimonio de la verdad son las bases de la innovación y la adaptación al cambio, que hoy es la supervivencia.

El líder resiliente debe saber mantener la arrogancia y la autocomplacencia a raya y cimentar su autoestima en su capacidad de servir y dar juego a sus colaboradores.

Para acabar, recuerda que la resiliencia es un proceso que se construye cada día. Si hoy no has vencido, levántate, sigue luchando, descansa e intenta hacerlo mejor la jornada siguiente. No pretendamos recuperarnos y recuperar todo lo que se ha perdido “en cuatro días”.

En esa práctica ennoblecedora del liderazgo iremos realizando esa alquimia transformadora que hace que los Valores se conviertan en Acciones, las Visiones en Realidades, los Obstáculos y Problemas en Innovaciones, los Individualismos en Solidaridad y los Miedos e Inseguridades en Alegría y Esperanza.

Invierte en Resiliencia, con mayúsculas tanto en ti mismo como en tus equipos y verás que todo empezará a fluir en la dirección correcta.

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