Apostar por horarios flexibles y el desarrollo profesional limita la fuga de talento
El salario emocional se aleja de las tradicionales retribuciones económicas y apuesta por beneficios sociales. Esto supone crear una serie de acciones que permitan trabajar sobre la mejora de los espacios de trabajo, comenzando por el tipo de ambiente laboral, la flexibilidad de los horarios de oficina o acciones que permitan un mayor desarrollo profesional. Según la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), estas son, al menos, algunas de las cuestiones más valoradas por los empleados y aquellas que les hacen comprometerse más con sus puestos de trabajo.

Un trabajador que disponga de un horario flexible y que pueda conciliar la vida laboral con la personal, que tenga un jefe que le reconozca el trabajo y le permita tener autonomía, que disponga de un buen clima laboral y que además pueda formarse y crecer dentro de la empresa es, en definitiva, un trabajador «motivado y productivo», según arroja el reciente estudio de la universidad catalana.
Este salario, conocido actualmente como salario emocional, incrementa notablemente la motivación de los empleados y tiene un coste mucho menor al que representaría un incremento salarial.
La publicación de UOC muestra también que realizar esta inversión no solo incrementa la motivación y el compromiso de los trabajadores dentro de la empresa, sino que reduce el absentismo laboral y fideliza a los empleados. ¿El motivo? Es más difícil que un trabajador se plantee marchar cuando la empresa le satisface necesidades personales y profesionales y éstas son percibidas como un bienestar en el trabajo.

¿Cómo es el trabajo ideal?
Según el estudio de la UOC, el trabajo ideal es el que permite al trabajador sentirse útil y valorado, aplicar sus competencias, tener autonomía y buen clima de trabajo, avanzar en su desarrollo personal y profesional, ser compensado correctamente, disfrutar de bienestar físico y emocional, formarse, obtener una retribución basada en el mérito (no solo fija), tener tareas interesantes y variadas, participar en la toma de decisiones.
En definitiva, una empresa que no apuesta por recompensar a sus trabajadores con salario emocional pierde competitividad y corre el riesgo de dejar escapar el talento.
