Siempre hemos escuchado que la empatía consiste en ponerse en los zapatos del otro.
Pero también es cierto que, cuando revisas esta habilidad emocional con directivos o responsables de personas, te manifiestan su preocupación por “ser demasiado empáticos”. Lo explican como: Si soy demasiado empático, pensará que le estoy dando la razón…” Es decir, su razonamiento es: “si sus zapatos (sentimientos, deseos,…) no me van bien, no debo ser empático (les daría la razón)”.
Según lo publicado por Daniel Goleman en su libro Focus, existen tres tipos de empatía, cada una está radicada en una zona concreta del cerebro, y cada una juega un papel en el éxito de la relación con la persona.